lunes, 9 de mayo de 2016

Cartas perdidas 3 (a un amigo olvidado)

Carta a un amigo olvidado

Ya llevo unos meses de extrañas peleas conmigo, a decir verdad ya es 1 año y un poquito más.  Me he caído y al parecer caí en lo más profundo de la oscuridad. Donde nadie que no se haya caído es capaz de entrar.

Hoy le agradezco por no alejarse cuando más mal estaba, porque me hace pensar y reflexionar sobre todo. Por callar cuando era necesario y haberse convertido en mi amigo, creo que es el primero que tengo en la vida.

Sé que no soy un humano fácil de llevar, soy complicada y llevo muchos rayes en la cabeza, pero personas como usted hacen que florezcan cosas buenas en mi, me hacen pensar que aún hay cosas por las cuales puedo luchar. 

Somos muy diferentes, pero hemos logrado cambiar el mundo a nuestra manera. Debo admitir que extraño mi cuaderno, esa mierda se convirtió en una extensión de mi, pero sé que está en buenas manos.

Sin ser más, gracias por haber callado cuando era justo y haber estado cuando nadie más quería estar. Lo quiero mucho.

PD: El valor de mí día es la gratitud.
 

Cartas perdidas 2 (versión triste)

No siempre escucho lo que quiero, ni siento lo que digo, ni estoy donde quiero, ni voy porque quiero. El 90% de mi vida la he pasado sonriendo a todos de una forma fingida, y el otro 10% llorando a escondidas.

Yo ya no quiero, tener que encajar en un mundo que no comprendo, ni estar por obligación con nadie, no quiero seguir sembrando odios innecesarios en mi, ni sentir amor por quienes no se lo merecen, siento que debo despedirme de todos sin que ellos sepan a donde voy, ni estar donde la vida ya no me vale ni un peso,  llevar una depresión que te carga la mente con cosas que ni siquiera tu comprendes, es horrible, pero aún es más feo sentir que mientes y te engañas.

Es horrible saber que todos te dicen que están contigo, y no los sientes, ni los ves, estas sola llorando otra vez, un cigarrillo que te quema la garganta y la necesidad de drogarte porque te volvieron a romper el corazón. Nadie comprende tus lágrimas y te dicen que te estancaste en el dolor, porque llevas tiempo buscando la salida, la salida a una solución que no existe, pues según todos eso pasa, según yo, todo es una vil mentira.

Cartas perdidas 1

Duras años en entender las cosas, pero de repente un día todo esta claro y sabes que esta vez llegaste a la vida de las personas para irte, para dejar una llamita ardiente en la vida de los que te cruzaste.

Entonces después de haber sobrevivido a la muerte, a la guerra contigo, sabes que es posible todo y que ya nadie más podrá hacerte daño. Estas solo, pero eso no significa nada, estas solo para poder seguir tu extraño camino, ayudando a los demás. Dejando un poquito de tu luz en la vida.

Por fin sabes que sólo llegas a la vida de los otros para irte, para dejar algo en quienes quisieron recibir, no estas sólo, es que no sabes estar acompañada en este nuevo mundo, de soledades acompañadas.

Y otra vez vuelve el dolor de estómago y sabes que debes dejar salir todas esas palabras que te comiste por temor, que te tragaste por no querer saborear, con las que te atragantaste y ahogaste varias veces. Pero ahora sabes que tienes que masticarlas, cuando vayas hacerlo, para que no te vuelva a pasar...

domingo, 10 de abril de 2016

Nunca es suficiente, el vacío sigue

Nunca han tenido la sensación que tienen todo, pero no es suficiente. Así paso la mayor parte de mi tiempo pensando que nada me hace falta, pero me siento vacía y no sé qué es lo que determina esta ausencia.

Sí lo pienso bien, tengo la familia perfecta y amorosa; laboralmente soy exitosa, amigos que me apoyan, voy a los lugares que quiero. Tengo una buena vida, llena de personas que me aman, ropa, comida, paisajes, música, un trabajo soñado, personas que me admiran,  puedo ir a los museos, cine, teatro y los conciertos que quiero ir. Pero me siento sola, me siento culpable, me siento intranquila. No entiendo que me pasa, tengo miedo de volver a ese lugar malo en el que estuve antes.

Llevo más o menos un mes con estos malos pensamiento, no sé a quién contarle como me siento, no sé cómo decirlo sin asustarlos de nuevo, llevo muchos días con ganas de llorar, pensando en que quiero una vida corta, pero luego pienso en mis papás y no puedo volver a hacerles daño. Quiero que estos pensamientos se vayan, que no vuelvan, que no me destruyan. Quiero poder salir y no pensar en cosas tristes, en chocarme que con que de pronto esta tristeza se esta volviendo en algo crónico para mi cuando no debería.

La verdad esta comienza cuando me encuentro de nuevo con mi pasado, ese pasado que me había encargado de dejar ir, pero no de olvidarle. ¡Que mierda! no me he perdonado ni siquiera yo misma.