Al final el único objetivo en tu vida es morir.
Tara a sobrevivido a varios y adversos momentos desafortunados, no sabe como uno más pretende acabarle la vida de esa manera tan ruin.
Cuando tenía tan solo tres años, el carro de su padre se volcó en una gran montaña, con toda la familia adentro, tres generaciones parecían acabarse gracias a una aventura, mientras el carro tan solo hacía trompos en una carretera al lado de un precipicio, pero por una extraña razón, solo quedo un carro destrozado y una familia con algo que contar de sus vacaciones.
A los seis, en el mismo carro se quedaron varados en un ferrocarril; cuando de repente comenzaron a sonar las alarmas y el piso comenzó a vibrar, era oficial, venía el tren. Todos perplejos se quedaron en el auto, intentando prenderlo. Parecían faltar tan solo cuatro metros, prendió y terminaron salvandose de todo otra vez.
12 años, era una niña y ya se había acercado dos veces a la muerte. En agosto de ese año termino en el hospital, con lo que parecía una Tuberculosis. Dos semanas de cuarentena total, metida en ese frío lugar, creo amigos imaginarios para no sentirse sola, llevo su vida a no poder hablar más que con cosas que solo ella ve. Al final, el médico dijo -Upss- Con voz de idiota -me equivoqué, no era Tuberculosis, sólo es una neumo-pulmonia, toca tratarla diferente-. Tara otros días más en el oscuro cuarto.
Ya parece una adolescente, tiene 16 años. Tara es rebelde con el mundo, odia todo lo que pasa, se odia ella cada vez que se mira en el espejo, se corta un poco, en lugares donde nadie ve para castigarse por como se ve, pero un día se sobre pasa, queda dormida, cuando vuelve a despertar esta en el mismo hospital de la vez pasada.
Es mayor de edad en todo el mundo hace poco, ya parece haber madurado, pero de vez en cuando te hace falta enloquecerte un poco. Fiestas donde no gasta dinero y la pasa bien es lo que le hace falta. Conoce amigos, gente nueva, sexo casual más continuo, la llevan a los mejores sitios, a donde nadie la conoce y se hace popular con el tiempo. -Tara ¿qué quieres hoy?- -Muéstrame un menú de la felicidad- ya esta decidida, señala lo que quiere, pero pide más de la cuenta, "es gratis aprovecha" le retumba en la cabeza esa frase. Entra por su nariz un poco de aquello, de lo otro, una pepitas por la lengua, un ácido en el ojo, comienza la fiesta, cocaine girl y tu cóctel, aquí tienes tu fiesta. Cae en el piso, convulsiona, sale espuma por su boca. Nuevamente esta en el hospital, donde ya sabe como llegar.
Su vida se derrumbo después de la ultima vez. Ya ha pasado un año, debe ir al psicólogo constantemente, todo el tiempo debe estar acompañada y en su cabeza piensa constantemente como acabar con su vida, organiza paquetes de suicidio para vender, por sino lo logra hacer ella, que alguien más lo haga, De igual manera ella solo espera una enfermedad mortal pronta para poder morir casualmente, sin que nadie sepa que quiere morir. Salé de viaje con su familia, mientras todo el tiempo piensa en la muerte. Juega con su padre en la piscina, se cae, pega en la cabeza, en la parte de atrás, no parece ser nada, aparte de un chichon, poca sangre y un gran dolor en la zona. meses después sin olvidar su depresión, va al médico, al parecer tiene un aneurisma, debe evitar todo tipo de emoción para que no avance.
Lleva 10 meses con el mismo problema, no puede hacer mucho, más que tener paciencia y espera para no morir, solo le queda una vida a Tara, ella es un gato, que probablemente no aguante mucho tiempo más, además que su salud cada día esta más deteriorada después de aquel golpe, después de tener tantas ganas de morir por tanto tiempo, siempre recuerda ahora que no puede hacerlo, aunque tiene claro que ella puede acabarla cuando quiera
