domingo, 14 de septiembre de 2014

Maligno

Sólo soy yo. Aquella aterradora y caótica chica que amaste a sabiendas que estoy estruendosamente loca, quizás porque ese es mi mejor cualidad.

Loca por una nueva vida, por los sombreros, por los viajes, juegos de mesa, por el azúcar, por las  historias incontables y una que otra muy contable. De pronto no lo entiendas, pero he cambiado en las cosas que amabas de mi, en la forma de ver a las personas, de ayudarlas, de entregar mi amor, de odiar a los aburridos y amar a los extraños.

No sé dónde has estado metido en estos últimos días, pero me he cortado el pelo, me he pintado de nuevo mis uñas con esos colores apestablemente hermosos, he visto las películas repetidas veces, me he emborrachado y drogado hasta no recordar, me he dejado de tomar las pastillas (ha vuelto mi delirio de persecución), he bailado todas las noches y nunca hecho el amor. Sin cuentas de que me he tatuado a donde nadie lo vea y reído a carcajadas en público. He ido al teatro a recordar que subíamos en las tablas con el fin de hacer reír a las personas y en algunas ocasiones haciéndolos llorar.

También recorrí los pasos que antes caminábamos juntos y ¿sabes qué pasó cuando lo hice?, Me enfermé, vomite un montón, y fue ahí cuando me dí cuenta que lo mejor que me pasó en mi vida, fue sacarte de ella. Cuando alguien es mal agradecido, cruel, aburrido, egoísta, dañado, idiota, chismoso, malparido, hijo de puta y hace daño, a sabiendas que lo hace frecuentemente, no merece tu amor, así pretendas entregarlo sin términos, ni condiciones, nunca lo aprovechara, sólo hasta que estés sólo y te des cuenta que has perdido a la persona que más te ha amado, después de tu mamá.

Termino está entrada al blog, con una canción...


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